Capítulo 7. Planeando la fiesta
[Narra Mike]
Había acercado a Luca a casa y ahora necesitaba a Katy para poder liberar tensiones, necesitaba poder desahogarme.
*Llamada telefónica*
-¿Diga?- respondieron al otro lado del teléfono.
-Katy, necesito verte-
-Ven, mis padres no están en casa guapo-
-En diez minutos estoy ahí-
*Fin llamada telefónica*
Guardé el móvil en el bolsillo y encendí el motor de la moto. Sí, estaba cabreado. No me cabreaba el hecho de haber perdido contra una chica. Me cabreaba haber perdido delante de Paul y haber dejado que él y esa panda de imbéciles se rieran de mí. Y todo por la niña pija forastera. Esto no se iba a quedar así, lo prometo.
Aparqué en frente de casa de Katy, me quité el casco y llamé a su puerta. En menos de cinco segundos la puerta se abrió y detrás de ésta apareció una Katy muy sexy. Como le gustaba provocarme. Iba solo en ropa interior y con un chupa chup en la boca, mirándome con cierta chulería. A tomar por culo. Tiré el casco y mi chaqueta de cuero a un lado nada más entrar y la cogí en brazos mientras con una pierna cerraba la puerta. Ella dejo caer su chupa chup al suelo, me rodeo con las piernas la cintura y, aún estando en brazos, la empotré contra la pared mientras la empezaba a besar. Mientras nos besábamos me quitó la camiseta y yo me deshice de sus braguitas de color rojo. Le agarré con las manos fuerte por el culo y con un poco de cuidado la dejé caer sobre el sofá. Estaba mirándome desde allí abajo con cara divertida, con cara traviesa mientras poco a poco yo me iba quitando el pantalón.
-Vienes revolucionado hoy bebé- se rió provocándome.
-Cállate- respondí en un susurro mientras acababa de sacarme los calzoncillos y me tiraba encima de ella.
Después de treinta minutos caí rendido encima de ella jadeando.
-Eres un fiera cariño- me susurró al oído.
-Tú tampoco estás nada mal- le sonreí aún jadeando.
Me levanté con esfuerzo del sofá y empecé a vestirme ante su atenta mirada.
-¿Ya te vas? Puedes quedarte a dormir conmigo y luego podemos repetirlo cariño- me guiñó un ojo.
-Ya sabes que no suelo dormir acompañado yo. Ya te llamaré.
Salí de casa, me subí a la moto, encendí el motor y me fui de allí, ya era tarde. Ya había liberado tensiones y me sentía mucho mejor. La verdad es que Katy era una fiera en la cama, estaba acostumbrada al sexo y conmigo se lo pasaba realmente bien. Ahora tenía que ir a casa y descansar, había tenido un día movidito. Pronto le dejaría las cosas claras a esa niñita forastera.
Santa Clara, California. 11.00 A.M
-¡Hermanito!- No, por dios, ¿por qué siempre Nora tenía que despertarme chillando? Está loca esta niña.
-Joder Nora, deja de chillar siempre con esa euforia y esa alegría, sabes que me levanto cabreado si chillas- la miré con un ojo mientras seguía abrazado a mi almohada.
-Vamos despierta, me dijiste que hoy hablaríamos sobre la fiesta de cumpleaños.
-Joder, ¿y no puede ser más tarde? Tengo sueño ahora Nora- me giré dándole la espalda.
-Tiene que ser ahora. Luego me voy con las chicas y vendré tarde, además posiblemente no te encuentre en casa, como siempre- me zarandeaba la espalda- Despiértate por las buenas o lo harás por las malas- su voz sonaba amenazadora.
-Déjame- bostecé.
-Muy bien, tu lo has querido- En un rápido movimiento se subió encima de mí dándome la espalda, me quitó la manta que me cubría y tapaba los pies y empezó a hacerme cosquillas. Yo di un bote y me empecé a reír, no podía sacármela de encima, la risa me quitaba fuerzas.
-¿Ya estás despierto?- me pregunto con sorna.
-¡Nora! ¡Por favor!- chillaba mientras reía.
-¡Uy veo que aún no…- se estaba riendo de mi y no dejaba de hacerme cosquillas en los pies.
-¡Vale, vale! ¡ESTOY DESPIERTO!- chillé. Ella paró en seco y se giro a mirarme. Yo empecé a respirar jadeando, mientras ella me sonreía inocentemente.
-Así me gusta hermanito, no sabía que las cosquillas eran tan efectivas. Me lo apunto- me guiñó un ojo.
Me levanté de la cama y entré en el baño. Me miré al espejo y tenía una cara de dormido importante, por lo que me la lavé un poco y me mojé el pelo intentando peinarme un poco.
-Bien, ¿qué quieres que hablemos?- me acerqué a la cama y me senté a su lado, ella estaba con boli y libreta en mano.
-En nada ya es nuestro cumpleaños y como son los dieciocho, tenemos que celebrarlo por todo lo alto, hacer una buena fiesta pero baratita- me miraba ilusionada- tenemos que pensar dónde la vamos a hacer, a quién invitaremos, la música, la comida, la bebida…-
-Uf por dios, que pereza me está dando pensar tantas cosas Nora…-
-Va, no seas vago, ¿a quién quieres invitar?- me preguntó.
-Pues a mis amigos, Katy y sus amiguitas, algunas chicas del instituto…- le sonreí pícaramente.
-Madre mía, vaya orgía te vas a montar, no tienes remedio- no pude evitar soltar una carcajada.
-En mi cumpleaños tengo que disfrutar por todo lo alto hermanita- reí.
-Bueno, dejando de lado la orgía que estás planeando… Yo voy a invitar solo a las chicas y a los chicos-
-¿A la banda del patio?-
-¡Mike! Son mi novio y sus amigos, claro que los voy a invitar- me miró mal Y no quiero ningún problema.
-Bueno… y las chicas… ¿La forastera también?-
-¿La forastera? ¿Kayla?- asentí- Claro, es nueva pero muy buena niña. Además he visto que ha hecho buenas migas con Paul, quizás la fiesta les ayude a algo…- sonrió pensativa.
¿Así que a Paul le empieza a gustar la niña pija? Esto entonces será divertido. Me lo voy a pasar bien Paul. Ahora ha llegado mi hora.
[NARRA KAYLA]
Playa de Santa Clara, California. 4.00 P.M
-Pues chicas, he estado hablando con mi hermano sobre nuestro cumpleaños- dijo Nora ilusionada mientras se acercaba a la toalla después de salir del agua.
Habíamos venido a la playa, que es lo que suelen haces todas las tardes las chicas. Hacía un día bastante caluroso hoy la verdad. El sol brillaba y sus rayos impactaban contra nuestra piel con fuerza, por eso a cada rato nos metíamos en el agua para refrescarnos. Hoy no habíamos traído las tablas de surf ya que queríamos un día de relax tomando el sol y hablando entre nosotras. Además hoy como no hacía aire, apenas había una pequeña brisa, no habían casi olas.
-¿Sí tía?- le respondió Amy- ¿Y dónde la haréis?-
-Pues os va a encantar- empezó Nora- Veréis, los abuelos maternos de Ryan y Isaac viven en un casote de la zona alta y están tres semanas de viajes, por lo que dentro de dos semanas aún estarán fuera y podremos celebrarlo allí, por todo lo alto, como los ricos- rió mirándome a mi.
-¿Haréis una fiesta de gala?- pregunté extrañada.
- No, no. Para nada, no tenemos tanta elegancia- rió- simplemente será un desmadre de los nuestros pero en una casa con clase- sentenció.
-¡Guau tía, eso es genial! ¡Va a ser una pasada!- chilló Amy entusiasmada.
- Pero Nora, los abuelos maternos de Ryan y Isaac… ¿No se llevaban mal con la madre de los gemelos?- preguntó Lisa y ella asintió- Entonces, ¿cómo conseguiremos las llaves? O sea, ¿cómo conseguiremos que la madre nos deje las llaves si no se lleva bien con ellos como para que podamos ir a su casa?-
-Mi hermano me ha dicho que la madre guarda en algún lado las llaves y que Ryan se encargaba de localizarlas y hacer una copia para que no hubieran problemas-
-Entonces perfecto. ¡Qué ganas de que sea la fiesta chicas! – chilló esta vez Lisa.
Lisa
Amy