Capítulo 5. El tiburón.
[NARRA KAYLA. 7.00 PM]
(‘Conversación de whatsapp’)
Nora: ¡Kayla! ¿Al final vas a venir? J
Amy: Si si si!! Porfii!
No se chicas... Estoy un poco cansada del viaje y eso…
Lisa: Va! Es después de cenar, no estaremos hasta tarde. Porfii!
Nora: No hace falta que venga tu chofer, te podemos acompañar nosotras luego. Va ven, así también conoces a los chicos!
Bueno… Pero no hasta muy tarde, eh!
Amy: Ueueueueue!!
Nora: A las 10.00 PM te pasamos a buscar. Un besito!
(‘Fin conversación de whatsapp’)
Reí inconscientemente, en menos de cinco minutos me habían convencido para salir con ellas esta noche. Pero bueno, tenía que conocer gente y hacer amigos, al fin y al cabo iba a vivir aquí.
Eran las 7.30 P.M, aún temprano, así que abrí el PC portátil y inicié mi sesión. Abrí Spotify y puse la lista de canciones de Bruno Mars. Sonaba “Lazy song”, una canción que me animaba mucho y me recordaba a Lara cuando la bailaba en las fiestas y… ¡Lara! Mierda, tengo que avisarla de que he llegado bien y de que estoy en perfecto estado. Cogí rápidamente el móvil, abrí el whatsapp y busqué su contacto. Aquí está. Última conexión: 16 junio 2015. Mierda, no me acordaba que le habían quedado dos asignaturas que tiene que recuperar y sus padres la han dejado sin móvil hasta agosto como castigo. Bueno, en unos días lo tendría.
Abrí el Hotmail para enviarle un email. Pensé en el facebook, pero ella no lo usa, no le gusta demasiado.
Para: laraloveyou@hotmail.com
Asunto: ¡Tía, estoy viva!
Mensaje:
Guapa!!
Solo te escribo para decirte que he llegado en perfecto estado a Santa Clara. Esta ciudad es bastante bonita y con muchísimas zonas verdes, sobre todo en las casas que hay en la zona alta. He intentado surfear, pero hacía mucho aire y solo he podido coger una ola… ¡el agua estaba congelada! En serio, casi me muero tía.
He conocido a tres chicas que parecen muy majas, son de la zona baja y muy sencillas, pero me caen bien, les gusta mucho surfear jiji que guay. Me han dicho que vaya esta noche con ellas a un bar donde suelen ir, que me van a presentar a “los chicos”, quizás… hay alguno que sea guapo e interesante jajajajaja.
¡Ya te contaré, tía! Ves contándome como van las cosas por Sídney y cuida de mi primo porfi, luego te llamaré.
Un beso guapa, ¡te quiero mucho!
Kayla.
Enviar. Apagué el ordenador, se me había hecho tarde. Entré corriendo en el baño y llené la bañera de agua caliente. Después de 45 minutos estaba lista (esto solo pasa cuando voy super super super rápida, sino tardo dos horas). Me había secado y planchado el pelo, lo llevaba muy liso, me encantaba como me quedaba así, un poco despeinado. Me había puesto unos shorts tejanos claritos y una camiseta blanca de tirantes, acompañada de unas sandalias también blancas. Cogí mi chaqueta tejana y bajé al comedor a cenar, Merche ya había hecho la cena y estaba puesta en la mesa, me estaban esperando.
-¿Vas a salir ya hoy?- preguntó mi madre nada más me senté en frente de ella.
-Sí mamá, he conocido a unas chicas muy majas-
-Vigila, no sabes quién son ni nada- me advirtió.
- Por eso mismo, si no las conozco no podré saber quien son nunca. Si nos quedamos a vivir aquí, tendré que empezar a hacer amigos mamá- la miré.
-¿Son de la zona alta?-
-No, pero son buena gente- di un sorbo al gazpacho.
-Vigila, solo quiero lo mejor para ti cariño- bajó la mirada y siguió cenando.
-Lo sé, estaré bien-
Terminé de cenar y me senté en el sofá con mi hermano, viendo como él jugaba a la play, es un viciado, a mí nunca se me han dado bien las consolas.
-No sé cómo puedes pasarte tantas horas delante de la pantalla jugando con estos monigotes- me reí.
- ¡Es super guay! ¿Quieres jugar?- me preguntó concentrado, me acercó un mando de la play sin apartar los ojos de la pantalla- Somos los militares, tenemos que matar a los zombis.
Madre mía, vaya juegos – pensé- ¿Pero que clase de juegos son estos? Solo tienes nueve años Izan, no deberías jugar a esto tú- Me vibró el móvil, lo saqué de mi bolsillo y lo desbloqueé. Un whatsapp.
(‘Conversación de whatsapp’)
Surferas
Nora: Estamos por la zona alta, en tu calle, ¿cuál es tu casa?
Mi casa está al lado de un parque, es la número 97 J
Lisa: Ves saliendo que ya estamos aquí ![]()
-Bueno enano, yo me voy ya- me levanté del sofá- y anda, haz el favor de comprar un juego de surf y no estos tan violentos- me acerqué, le di un beso y le revolví el pelo.
-¡Pásalo bien!- este niño no quitaba la vista de la pantalla por nada, no tiene remedio.
Fui hacia la puerta, me puse mi cazadora tejana y me colgué el bolso en el hombro. Móvil, llaves, kit de maquillaje, clínex, iPod y auriculares. Todo listo.
Salí de casa y en frente de ésta había un coche rojo, pequeñito pero bastante mono, era un Seat. Las chicas estaban dentro con la música a tope. Amy conducía, Nora copiloto y Lisa en los asientos de atrás, me abrió la puerta desde dentro para que entrara. Yo me subí al coche saludándolas con un “Hola chicas” y me puse el cinturón.
-¡Guau tía, vaya casote tienes!- gritó Nora girándose para mirarme.
-No es para tanto chicas, es cosa de mis padres. Me sonrojé.
-Oye, ¿y tu no tendrás ningún hermano para mí?- me preguntó Lisa, a lo que todas reímos.
-Hombre pues tengo uno y te lo regalo entero si quieres- todas soltaron un “uy uy uy..”
-¿Si? ¿Es guapo?- me miró Lisa con los ojos iluminados.
-Es precioso… pero tiene nueve años- reí y todas empezaron a reír a carcajadas.
Entre risas, bromas y alguna que otra anécdota llegamos otra vez a la playa. Aparcamos el coche y fuimos caminando por la arena hasta una especia de chiringuito de playa en el cual se escuchaba a lo lejos la música y habían algunos jóvenes bailando y otros sentados en una terraza que el chiringuito había montado en la arena de la playa. Yo no estaba acostumbrada a estos sitios tan… vulgares. Siempre he ido a bares de copas de lujo, refinados y bastante caros. Pero este chiringuito no me desagradaba porque estaba al lado del mar, y eso me encantaba. Apenas hacia aire, un poco de brisa pero era caliente. El temporal que hacía por la tarde se había esfumado, y como lo agradecía.
Nos sentamos en una mesa de las que había libres y nos pedimos unas cervezas y unas bravas, aunque yo no tenía mucha hambre porque acababa de cenar. Estuvimos hablando durante un rato, me contaron de donde surgió su afición al surf, un poco sobre sus vidas, y yo les conté como era mi vida en Sídney. No muy lejos de nosotras había una mesa dónde había cinco chicos sentados y nos estaban mirando. Uno de ellos se levantó y se dirigió hacia nosotras.
-¡Hombre hermanita! Tú por aquí…- No sabía a quién estaba hablando, ¿de quién era hermano?
¿Tú no decías que no ibas a salir de casa?- habló Nora.
-Luca me llamó y consiguió convencerme, me invita a unas birras- rió- escucha, ¿llevas tabaco? Me lo he dejado en casa-
-Sí, toma anda- sacó un paquete y le dio un cigarro al chico- luego no te quejes si yo te quito a ti, eh-
-Muchas gracias hermanita- le dio un sonoro beso en la mejilla- bueno, yo os dejo chicas que por ahí llega “la banda del patio”- nos señaló con la cabeza hacia una dirección por la cual venían unos chicos. Él me quiñó un ojo y se alejó riéndose.
-¿Sois hermanos?- le pregunté a Nora.
-Sí, es mi mellizo, del que te había hablado esta mañana- Cuando estábamos esta tarde sentadas en las toallas en la playa, me había comentado que tenía un hermano mellizo- se llama Mike- bonito nombre-pensé-.
El de la foto es Luca. Amigo de Mike.